En educación es importante conocer y promover los limites y normas en los menores, dado que estos son los que permiten insertarse a los distintos sistemas sociales.
El mantener y promover los limites en los niños, significa frústralos, y la frustración permite que los menores puedan sentir que no todo necesariamente se puede obtener o lograr, lo que significa fortalecer la autoestima y la autoimagen. Es decir, para poder desarrollar un bagaje de alternativas de resolución, para distintas situaciones, es necesario que todo menor sepa cuales son las oportunidades que tiene, y por ende reconocer las consecuencias de intentarlo, o saber si podrá realizarlo, considerando lo anterior, el menor da cuenta hasta donde puede llegar, observa mejor su “cancha”.
El rayado de cancha, es necesario que los padres lo reconozcan y lo promuevan.
Acá les dejo un compendio de varios artículos que fusione he hice algunas modificaciones, y me parecen de fácil accesibilidad para los lectores, comprendiendo que lo escrito es transversal a las edades y etapas de desarrollo. Especial énfasis en promover los limites y normas en la educación pre-escolar en los padres y por cierto en los equipo de los jardines.
Limites y normas
· ¿Qué son los límites? Los límites son las prohibiciones que les ponemos a los niños. Son imprescindibles para su desarrollo y evolución, ya que les aportan seguridad y protección -si el niño es más fuerte que sus padres, no puede sentirse nunca protegido- y además, les ayudará a tener clara la reacción de sus progenitores ante ciertas situaciones en las que puede dudar. · Cómo debemos poner los límites y las normas Las normas que pongamos deben ser pocas y claras. No podemos estar siempre diciéndoles que no a todo y además, debemos asegurarnos de que las entienden, o difícilmente las cumplirán. Hay que ser constantes con las normas y consecuentes con las decisiones tomadas: las órdenes que nunca se cumplen, los castigos que olvidamos, etc. provocan una pérdida de autoridad y le confunden. Es muy beneficioso felicitar al niño siempre que se lo merezca, especialmente si ha cumplido una norma nueva o un límite que le cuesta asumir. Así le daremos confianza en sí mismo, y comprobará lo felices que nos sentimos al portarse bien. Ser cariñosos pero firmes es importante. Que queramos a nuestros hijos no implica que les dejemos hacer lo que quieran o, por el contrario, debamos ser excesivamente estrictos. Buscar soluciones, sanciones y recompensas adaptadas a lo acontecido ayudarán a evitar confusiones en el niño: no podemos regañarle igual si ha pegado a otro chico que si ha tirado el vaso de leche al suelo. Es necesario que dejemos claro para nuestros hijos que nuestra desaprobación está relacionada a su comportamiento y no directamente a ellos. No les estamos rechazando. Lejos de decir "Niño malo" (desaprobación del niño). Deberíamos decir "No muerdas" (desaprobación de la conducta). En lugar de decir "realmente no puedo controlarte cuando actúas de esta forma", deberíamos decir, "Estas latas no están para tirar. Deben quedar en el estante del almacén". Los niños son más receptivos en "hacer" a lo que les ordenan. Directivas cómo el "no" o "pare" dicen a un niño que es inaceptable pero no explica qué comportamiento le gustaría en cambio. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer ("Habla bajo") antes de lo que no debe hacer ("No grite"). Padres autoritarios dan más órdenes "no", mientras los demás están propensos a aplicar el orden con el "hacer". · ¿Por qué las normas y los límites son necesarios? Aunque suponen un mayor gasto energético, pues se ha de vigilar su cumplimiento, marcar límites a los niños se hace necesario, ya que: - Si el niño es más fuerte que los padres, no se podrá sentir protegido por ellos. · ¿Qué hace que a algunos padres les cueste poner límites a sus hijos ? Puede tratarse de: - Padres que sienten que no tienen energías suficientes para enfrentarse a sus hijos. - Padres inseguros y con poca autoestima, que desean ser aceptados por sus hijos, y que no confían en sus propias decisiones ni en su capacidad para defenderlas. En estos casos, se hace necesario el asesoramiento y seguimiento de la situación, por parte de algún especialista. · ¿Qué es lo realmente perjudicial para el desarrollo del niño? Todas las situaciones extremas perjudican el crecimiento y desarrollo del niño: - Como el no poner ningún tipo de límites a su comportamiento. Las consecuencias de esta actitud darán lugar a un niño que no tiene nunca suficiente, cuyas exigencias son cada vez más elevadas y donde las negativas serán cada vez vividas de forma peor. Estaremos pues ante un niño, con gran dificultad en postergar la satisfacción de sus deseos, con lo que ello supone. Su autoestima quedará ligada a la posesión material de cosas, regalos,...es decir, una alta dependencia de las cosas materiales. · ¿Qué condiciones son fundamentales para poder establecer con éxito los límites a nuestros hijos? Para que el niño se muestre dispuesto a aceptar las normas o los límites marcados por los padres, es necesario que se cumplan otras condiciones: - Que exista un buen clima familiar, de afecto y cariño. - Los padres deben estar convencidos de aquello que exigen y, por tanto, han de luchar para su cumplimiento. - Las normas marcadas por los padres han de ser claras y realmente necesarias, y, por tanto, no han de ser excesivas, pues ello acabaría por convertirlas a todas en ineficaces. - Los padres deben comportarse de forma coherente a lo exigido, pues con el ejemplo también se enseña; por tanto, han de ser consecuentes con el modo habitual de hacer en casa. - Es normal y habitual que el niño quiera probar, con su actitud y con su conducta, hasta dónde puede llegar y cuál es la reacción de los padres si se sobrepasa el límite marcado. Es, en ese momento, cuando hay que mostrarse firmes, pues si se cede, después costará mucho más retomar nuevamente el respeto de esas normas.
Cuando a nuestro hijo le decimos ‘no’ en determinadas ocasiones, le estamos provocando pequeñas frustraciones necesarias para que, poco a poco, pueda renunciar a sus deseos o sepa encajar fallos y decepciones de la vida cotidiana. Si nuestro hijo no ha tenido nunca frustraciones, no sabrá encajarlas, no podrá reaccionar ante ellas y su autoestima se verá afectada, ya que creerá que no sirve para realizar esa tarea o conseguir ese regalo. Por ello, es muy beneficioso negarle pequeñas cosas y que no siempre lo consiga todo.Desaprueba la conducta, no el niño
Acentúa lo positivo
- Dan seguridad y protección:
- Permite predecir la reacción de los padres ante determinadas situaciones y comportamientos.
- Ayudan al niño a tener claros determinados criterios sobre las cosas. Son una referencia.
- Enseñan al niño a saber renunciar a sus deseos, y ello le prepara para situaciones similares que la vida le deparará.
- Padres que intentan, de esta forma, compensar el poco tiempo de dedicación que les pueden dar.
- Padres que, entre sí, tienen opiniones distintas sobre una misma situación, e infravaloran o desacreditan el juicio del otro progenitor. No hay respeto entre ellos.
- Tanto el establecer unos límites o normas demasiado estrictas o excesivas en cuanto a cantidad, pues ello no dejaría crecer al niño.
- Todo ello, no excluye (si bien al contrario) la necesidad de que los padres adopten una mentalidad flexible que les permita ir adaptando esas normas a la situación, al momento y edad concreta del niño.



Solicitud de libros
Hola!! primero que nada dejeme felicitarte por tu blog, y en segundo termino me dirijo a usted para pedirle un gran favor, quisiera saber si me podrias recomentar algun libro que hable sobre el establecimiento de limites en educacion, todo esto es con el fin de abanzar e mi investigacion sobre el tema para mi tesis. Espero y me puedas apoyar con esto!